Entre los diversos tipos de familia, y formas de parentesco actual, es cada vez más común escuchar acerca de familias ensambladas, conocidas también, como familias reconstruídas, familias mixtas o aquellas compuestas por «los tuyos, los míos y los nuestros», según el argot popular.

¿Qué es la familia ensamblada, reconstruida o mixta?

Una familia ensamblada es aquella que se caracteriza por estar compuesta por parejas con hijos de uniones, relaciones o matrimonios anteriores.

Como en cualquier otro tipo de familia, es importante la construcción de acuerdos y normas de convivencia entre sus miembros que faciliten la fluidez de sus interacciones. Destaco como esenciales estas cinco normas de convivencia para crear un clima familiar armónico, abierto y conectado.

Normas de convivencia para familias ensambladas

Acaba con los calificativos de parentesco “clásicos”

Rehúsate a emplear los calificativos: padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, hermanastro, hermanastra. Estos calificativos por lo general “chocan” porque levantan barreras para el desarrollo favorable de la calidad de los afectos de los miembros.

Es mucho más cómodo y filiatorio llamarse por sus nombres. Y si los lazos afectivos lo permiten, recurre a una mención del otro un tanto cariñosa o simpática.

La ventaja de echar a un lado estos calificativos es que facilita la proximidad y afinidad emocional de todo el grupo de apoyo. Dando así lugar a una experiencia de valoración colectiva del concepto de familia centrada en el sentido y el significado que le otorgue a ésta cada uno de sus miembros.

Familias ensambladas

No ataques a los padres biológicos

No hay nada que cree más resentimiento, entre los hijos (as) de tu pareja y tú, que los ataques que haces en contra de sus padres biológicos. No importa cuan elocuente sea el argumento, el daño que causa en la psiquis de los aludidos debilita tu relación con ellos y con los demás miembros de la familia.

Las relaciones biológicas no se pueden negar. El padre biológico siempre será “El padre” y la madre biológica siempre será “La madre”, no puedes cambiar esto. Tampoco evitar la necesidad natural de ambos en ir reconciliándose con el tiempo aunque hoy existan diferencias dramáticas o largas separaciones entre ellos.

Tu mejor opción para seguir ganando respeto dentro del núcleo familiar es abandonar posiciones conflictivas y mantenerte al margen de problemas en los que eres una figura de fondo.

Si quieren tu consejo está bien. Pero recuerda: tú no quieres sustituir al padre/madre biológico(a), tú quieres que te respeten. En cualquier caso, discute tus no conformidades acerca de ellos en privado con tu pareja.

Familias ensambladas

Promueve actividades de integración familiar

Preferiblemente aquellas en las que puedan participar todos los miembros de la familia a la vez. Opciones sobre seguras son las idas al cine y apoyar actividades deportivas, recreativas y extra curriculares de los miembros de ambas familias.

Ayuda mucho también “dominguear”, es decir, no salir de casa y disfrutar de las conversaciones espontáneas que se dan mientras ven una película, durante la sobre mesa del almuerzo, la cena, o mientras se pasan el día echados en cama rascándose las barrigas con las llaves como gigantes perezosos.

La contraparte es realizar actividad cardiovascular, caminar o trotar en familia, es una opción económica y fácil de planear.

lavar a un perro

Respeta los espacios de intimidad entre padres e hijos naturales

Es muy importante que éstos mantengan su intimidad de origen. No es saludable para la convivencia colectiva del grupo familiar que padres e hijos naturales sientan que han perdido la privacidad de su relación “padre – hijo” como consecuencia de formar parte de una nueva familia.

Estos espacios son muy importantes para ambos, en tanto, son espacios que históricamente traen consigo una alta carga emotiva de vivencias y recuerdos.

Estos espacios siempre son sustancialmente necesarios para reconocer y afirmar sentimientos, declarar expectativas, manifestar necesidades, pedir apoyo o expresar alegrías, miedos y frustraciones. No puedes privar por celos o inseguridades imaginarias a padres e hijos de sus lazos de intimidad natural.

Te puede interesar: Consejos de un padre a un hijo y lecciones de vida para reflexionar

No impongas tu visión familiar acerca de cómo debe ser la crianza de los hijos, negóciala

Esta es la norma crucial que exige el máximo de tus habilidades como padre/madre y a la que debes dedicar, a horario completo y horas extra, todo tu esfuerzo para no herir sensibilidades constantemente en juego. ¿Qué es lo que siempre está en juego? El orgullo y el honor de cada una de las familias de origen.

Este juego es un duelo sencillo pero fraudulento que ha generado grandes guerras en la historia de las naciones. Se juega fácil y la única regla es esta: “El primero que logre imponer su visión de crianza familiar convertirá, sin objeción, a su familia de origen, en la familia ideal”.

Cada integrante de la pareja hará de todo por ganar. ¡Nadie que empiece a jugar este juego podrá convivir en paz con ese mensaje en mente! La mejor visión acerca de cómo debe ser la crianza de los hijos no tiene patrón común ni fórmula estándar. Tiene principios. Y éstos se establecen de forma tal que representen el singular “ensamblaje” de necesidades funcionales de todos los miembros de la familia. La mejor visión de qué es y cómo debería ser la cultura de convivencia en casa es la que construyan todos los miembros a varias voces.

En ocasiones hay que hacer cierto trabajo de contención para no permitir que otras visiones externas como, por ejemplo, la consejería e influencia de cualquiera de los suegros, tíos, o hermanos, desarmonice, más allá de las buenas intenciones, el clima y la cotidianidad de la familia.

Respeta las “tradiciones” familiares de tu pareja sin que éstas se conviertan en “imposiciones” servidas a la carta en la mesa de tu familia ensamblada.