Los 5 momentos más frustrantes de un líder que pueden ser grandes

Basado en la polémica consigna: “El sufrimiento es la forma suprema de aprendizaje”, decidí tomar una linterna y adentrarme en el oscuro túnel de la [highlight]psicología del fracaso[/highlight] en ambientes de alta presión laboral.

Cual explorador, tuve la tentativa de señalar con mi linterna  algunas “partes” un tanto inadvertidas del túnel que pudieran dar nuevas luces a quienes se les ha conferido la responsabilidad de dirigir personas y que actualmente autocuestionan sus dotes de mando por motivos sobrevenidos en su rol.

Sea el caso, por ejemplo, de un líder que no puede controlar a su equipo o bien el caso de un “líder” que no se sienta: líder.

Según mi experiencia, recreé las escenas que considero más desgastan y hacen sufrir a quienes tienen responsabilidades de dirección con el fin de proponer posibles salidas para mitigar el sufrimiento, el fracaso y la frustración que por momentos vienen también con el nombramiento de un puesto de mando.

Aquel momento en que…

1. Te traicionan y conspiran a tus espaldas. Sea el caso de anticipar con sorpresa una emboscada contra ti.

Salida: Cuando eres líder nunca puedes pensar que todo tu equipo tiene el mismo grado de compromiso. Lo peor que puedes hacer es excluir a los menos comprometidos. Mantente cerca de ellos, aunque quieras hacer todo lo contrario. Una mayor exposición con los no comprometidos puede: a) renovar un clima de entendimiento al punto de propiciar rectificaciones mutuas o, por el contrario, b) develar sin poses la intención de no comprometerse con tus intereses. En ambos casos, lo que ganas es poner en evidencia una situación de alerta, y eso vale como información de primera fuente.

Aquel momento en que…

2. Si no te impones, pierdes autoridad. Sea el caso de discutir con un homólogo un proyecto de responsabilidad compartida.

Salida: Declara tu determinación de ser propositivo en la discusión y leal en los acuerdos. Cuando no estés seguro de la propuesta del otro o viceversa. Resalta avanzar dejando claro que no apoyas una propuesta conclusiva. Tampoco te cierres. Ser flexible y darle tiempo a la negociación te permitirá valerte de otros recursos mientras ganas tiempo para introducir y darle cuerpo a tu propuesta. Si la propuesta contraria es claramente más sensata, exige que se reconozcan tus aportes.

Aquel momento en que…

3. Está en peligro tu prestigio y capacidad. Sea el caso de un impase o recibir un llamado de atención de tu línea de reporte superior.

Salida: Recuerda que una organización tiene tramos de control y tramos de poder. Saber identificar dónde estás parado puede sacarte de apuros y situaciones infortunadas. Cuando respondes con la frase: “Punto tomado”, estás diciendo sutilmente que te das por informado, aunque sientas inconformidad con lo comunicado. Dejas claro que obedeces, pero no te sometes. De igual manera, te libras de un juego de poder al que quieren llevarte pero no lo logran.

Aquel momento en que…

4. Tu equipo prefiere el liderazgo de otro. Sea el caso de que tu equipo reconozca a un líder natural dentro de tu propio equipo o fuera de él.

Salida: Desacreditar a un líder natural públicamente puede debilitar de manera dramática tu nivel de influencia y aceptación. Eso es el comienzo del fin de un líder. Reconocer lo que otro hace bien, es una señal pública de que puedes ser objetivo y demostrar que por algo estás en el puesto. Lo cual significa una oportunidad para recuperar espacio y colocarte en mejor posición para que tu equipo vuelva a acercarse a ti. La humildad no resta, hace que te inviten.

Aquel momento en que…

5. Secretamente te molesta a ti reconocer el liderazgo de otro.

Salida: Y aunque siempre es más interesante y transcendental cuestionarnos a nosotros mismos la mayoría de las personas simplemente ¡No lo hace! Aprende a relacionarte nuevamente con ese líder desde tu propia autocrítica. Puede ser una oportunidad para hacer surgir tu grandeza.

Photo: Star Wars Galery