Cómo mejorar la relación con tu hijo adolescente

Cómo mejorar la relación con tu hijo adolescente

Psicólogo Clínico y Organizacional. Asesor de alto valor de dirección en Talento Humano. Co-fundador del Centro de Psicología Tú Versus Tú. Consulta Psicológica Online - Presencial Clínica IZOT. Maracaibo, Venezuela

Como padres los sabemos y lo sufrimos: los estados emocionales más frecuentes de nuestros hijos en etapa adolescente son la intolerancia, la irritabilidad, la arrogancia, la incredulidad y el aislamiento.

Estos estados pueden llegar a ser contagiosos, y frustrar a menudo nuestra intención de dar lo mejor de nosotros para hacer frente a las demandas de nuestros hijos, y a su vez, desalentar nuestro ánimo cuando sentimos que no contamos con el tiempo y la energía suficiente para acercarnos a ellos. 

Cada vez más, estamos llamados a ser más efectivos en nuestras interacciones y hábiles en el abordaje de las situaciones críticas que vivimos junto a ellos.

¿ Y cómo hacer esto?

Voy a compartir tres acciones puntuales que pueden mejorar tu relación con tu hijo adolescente.

Actúa como prójimo, no como amigo

Habla con tu hijo con sentido de afinidad. Como alguien que ya pasó por lo que él está pasando.

Recuerda que precisamente porque eres su padre, eres la última persona a quien tu hijo le confiaría sus anécdotas privadas o los detalles de su vida sentimental.

Sus relatos contigo son por naturaleza censurados.

Termina de entenderlo ¡No eres su mejor amigo!

Sin embargo, puedes convertirte en una opción accesible para él si logras conectarte temáticamente con sus sentimientos mientras le compartes tus propias vivencias.

Una regla fundamental en el trato con adolescentes: “Si quieres que se abra contigo, ábrete primero”.

Si lo percibes distraído, háblale de cómo una vez te costó llamar la atención de tu equipo de trabajo, tu jefe o una chica.

Si está triste háblale de lo que sentiste cuando perdiste a un familiar amado.

Si se siente traicionado háblale de cómo viviste una infidelidad. Bordéalo pero nunca al grano.

Quizás tengas que hacerlo varias veces antes de que se abra frente a ti y consigo mismo. Pero cuando lo haga, no te apresures en dar respuestas ni en imponer tu punto de vista.

Habrá mucho de qué hablar y él señalará el punto de partida. En este momento, será su turno de abrirse y el tuyo de escuchar como prójimo. No lo interrumpas.

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Respeta su territorio, no invadas su privacidad

Su territorio es su habitación. Buscar entre sus objetos personales, en el closet, escritorio o en los archivos de su laptop es un acción de choque que cualquier adolescente siente como una agresión y fuera de orden.

Muchos la sienten incluso como un asalto, un atentado o un secuestro de la propia intimidad. Y si los responsables de estos actos terroristas de invasión y saqueo somos los propios padres, es natural entender: ¡Porque hoy no somos sus mejores amigos!

Por el contrario, toca la puerta y pídele permiso para entrar antes de disponerte a abrir la puerta de su cuarto. Esto demuestra que respetas su espacio y lo que él haga con su espacio. Ya es un adolescente. ¿Tiene 12, 14 años? Está haciendo lo mismo qu hacías tú a esa edad encerrado en tu cuarto.

Recuerda que la masturbación es la vía natural para explorar nuestra sexualidad. Otra razón por la que prefiere estar solo es porque sabe que la soledad puede ser una musa, un espacio para la autoreflexión.

También, prefiere estar sólo en su cuarto para socializar. Los videojuegos, redes sociales o chats en linea, son entornos naturales para adolescentes. Respetar su territorio también significa respetar su privacidad online.

No debes pedirle sus claves de acceso a perfiles de redes sociales. Deja de estalkear a sus contactos de redes sociales.

De igual manera, no debes revisar los mensajes de texto de su celular ni su registro de llamadas. Por eso bloquean su celular. ¿Entendiste que no quieren sentirse invadidos?

Muestra interés por la música y series que le gustan

Lo que escucha y ve tu hijo le causa placer. No hay otra explicación. Ir en contra de este goce para él es antinatural. Además, se siente identificado con la letra de una canción, o con los personajes de una serie.

Hay tanto de él, en esa canción o programa que criticas, que su sólo contenido podría dar cuenta de cómo siente y piensa.

La manera en que estas canciones o programas representan y revelan sus intereses es impresionante.

Puedes llegar a conocer muy bien a tu hijo conociendo cuáles son sus bandas preferidas y sus personajes de ficción más influyentes. Involúcrate a fondo con lo que disfruta. Coméntale tus impresiones de una banda, un actor, un personaje, un libro.

Cuéntale como éstos se parecen a otros amigos o personas que conocen en común, cómo te recuerdan a otros integrantes de la familia.

Ten en cuenta que estos son los héroes, antihéroes y modelos que están dispuestos a seguir. Las historias, canciones y causas que representan están tan llenas de sentimiento y de tanta carga emocional como su propia vida.

Representan su voz interior, su bandera social y rememoran sus anécdotas afectivas. Criticar esas canciones y personajes podría ser equivalente a rechazar a los amigos con quienes hace comunidad y comparte sus sueños.

¿Te das cuenta de la altura de la barrera que levantas al criticarlos?

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