4 alertas para reconocer tu exceso de confianza

Tu exceso de confianza puede ayudarte a ser exitoso, impulsar tu carrera, acercarte sentimentalmente a la persona por la que sientes una estimulante atracción y sacarte en general de situaciones difíciles. Ese exceso y sus resultados, de seguro te han traído hasta ahora experiencias gratificantes y enseñanzas aleccionadoras. Pero en ocasiones puede llegar a ser tu mayor debilidad. La confianza es una virtud de personas orientadas a la acción. Sin embargo, ésta puede transformarse en una actitud desbordada con tilde narcisista, que puede llevarte a un túnel sin salida. ¿Cómo puedes cuidarte a ti mismo de estos excesos de confianza y mantenerte a raya de la frontera narcisista? La autoobservación y el reconocimiento a tiempo de estas 4 alertas pueden encender tus alarmas.

  1. Piensas que eres infalible. Piensas que estás en lo correcto porque “lo sabes todo” y “dices todo lo que piensas”. Te haz convertido en un sabelotodo corporativo y de reunión social. Subestimas las opiniones de tus colaboradores dándole ventaja a las tuyas. Además, te jactas de afeitarte la lengua todas las mañanas para decirle a quien sea, sin pelos en la lengua, todo lo que piensas, incluyendo a tu jefe. Algunos dicen que eres intransigente. Tú en lo personal crees que eres infalible. Que no te equivocas.
  2. Te resistes a admitir tus errores. No reconoces tus errores a tiempo. Esto es una consecuencia muy común de haber vivido tanto tiempo “infalible”. Restas importancia a pequeños errores por temor a que puedan traerte consecuencias. En ocasiones, lo haces por exceso de confianza aunque la mayoría de las veces tu orgullo crea tus puntos ciegos. Cuando al fin reconoces tus errores, recurres con frecuencia a cortinas de humo para ocultarlos y ganar tiempo en resolverlos. A veces, prefieres postergar la evidencia de un error antes que justificarlo.
  3. Tus emociones nublan tu juicio.  La subjetividad emocional condiciona tus decisiones. Tomas decisiones apresuradas en momentos los que valdría la pena esperar. Tus resistencias o conflictos interiores con otras personas te rebasan cuando éstos deberían por tu propia conveniencia mantenerse apaciguados. Así que te cuesta sobremanera ser consistente entre lo que sientes y dices. Es decir, tu corazón no conecta con tu cerebro. Por el contrario, la ausencia de esta sintonía te desestabiliza y con el tiempo te coloca en situaciones conflictivas e infortunadas.
  4. Te cuesta pedir ayuda.  Optas por una pose de autosuficiencia como mecanismo de defensa para encubrir tu necesidad de apoyo y acompañamiento. Tienes la creencia equivocada de que pedir ayuda es equivalente a mostrar debilidad. Esto es porque no estás acostumbrado a toleras críticas y te incomodan los cuestionamientos. Te vuelves inaccesible con quienes muestran un auténtico interés en ayudarte. Decides mantener al margen de tus preocupaciones a las personas que aprecias porque estás a gusto cuidando de ellas en vez de que ellas cuiden de ti. Esta actitud excluyente puede llegar a lastimar a quienes amas, al no permitirles mostrar solidaridad.

Photographer: Efim Shevchenco
Digital Artist: Phraisohn Siripool

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